Un banco cerró la cuenta de un hombre que padece ansiedad grave, fobia a las multitudes y otros trastornos debido a una deuda contraída por su madre. Esto impidió que el hombre recibiera sus prestaciones por discapacidad, realizara los pagos automáticos de sus gastos de manutención y accediera a su dinero. Incapaz de cumplir con sus obligaciones financieras y con una necesidad desesperada de ayuda, el hombre acudió a una consulta mensual del CPLP, donde se le asignó un abogado voluntario. Después de que el abogado se pusiera en contacto con el banco en nombre del cliente, se rectificó el error y este recuperó el acceso a sus prestaciones por discapacidad y al saldo completo de su cuenta.


